
“El de las 40”, el proyecto
Likelembà Ndako, ya está en marcha.
El terreno lo tenemos, ya está vallado con muretes de piedra y una casita para el vigilante Remi y su familia, así como la cimentación de las dos primeras viviendas.
La parcela es preciosa, orientada a poniente, con atardeceres espectaculares para ser contemplados sentado en una mecedora desde la terraza de tu casita, viendo el valle arder entre nubes. Todo eso antes de que aparezcan los jodidos mosquitos, claro.
Estamos

preparando la documentación necesaria para solicitar ayudas al gobierno de Aragón, a los ayuntamientos (disponemos del apoyo del de Jaca con una aportación muy generosa) y en esta línea todas las sugerencias y ayudas serán bienvenidas.

El presupuesto calculado es de 700.000 euros. Es mucho dinero pero saldremos adelante porque nosotros mismos haremos muchas cosas, porque esperamos recibir materiales, y porque hay amigos que están aportando ayuda monetaria.

Los obreros siguen cotizando los 50 U$ mensuales y últimamente se nos han adherido más trabajadores.
Quizás habrá que buscar otro terreno. Ufff!
Cada domingo van a trabajar un equipo de voluntarios y el resto de la semana hemos contratado 4 albañiles y 7 ayudantes; papa Nzazi, que ha estado dos años trabajando en la construcción del hospital, ha sido recuperado y ejerce como responsable.

Lo más que puedo decir es que la gente está ilusionada, sueñan con una realidad que hace unos meses era imposible para ellos: disponer de una vivienda digna.
Y si además conseguimos organizar una empresa de construcción paralela, que nazca de la propia cooperativa, sería genial.

Mientras escribo, Xavi y Ernesto han ido a trabajar con los voluntarios, me ayudan mucho y no sé qué haría sin su espíritu de “hacer el bien, antes que sentirse bien”.
Creo haber dicho alguna vez que en este país es difícil aburrirse, la vida no transcurre sin cambios ni sobresaltos constantes; es la constante de los pueblos en proceso de transformación. Los ricos, los ya establecidos, las sociedades auto contemplativas son quienes necesitan encontrar estímulos externos para divertirse.
Digo esto porque no ha pasado ni una semana desde que comencé a escribir esta entrada y Ernesto ya se ha ido. También ha habido otros problemas serios de los que no haré mención pero nos hemos visto obligados a decir que “no” a la mitad de los más de 100 cooperativistas que teníamos apuntados. Veremos más adelante.
Y hay más contratiempos y cada día tenemos serias dudas respecto a todo. Por eso os pedimos ayuda, no sólo económica sino también anímica. Y si algún día no llegamos a donde nos hemos propuesto, también pedimos comprensión. Os aseguro que no es fácil.

Kende malamu
