Trèsor
Ni se os ocurra pensar que ahora aprenderá más cosas, pues según mi filosofía de la “escuela soviética”, todos debiéramos pasar por las trincheras y cavarlas previamente para así saber lo que vale un peine.

Tenía la mañana peleona, y salí de casa repartiendo broncas, haciendo chistes, provocando al personal y buscando problemas. No contaré todo porque me saldría un libro de éxito total y eso lo dejaremos para los que escriben sobre construcción de catedrales.
Godé, uno de los obreros, sordomudo, explicando cómo se dice mesie yosé en su lengua: 1a foto, saludo militar, 2ª los galones en los hombros, 3ª el casco o los cuernos, no sé muy bien.
Encofrar y hormigonar a mano dos pilares de 85x50x3.00, no es cosa fácil, pero hacerlos tirar es mucho peor. El día que me pusieron en la obra el sobrenombre de “eluka makambo” debo reconocer que estaban inspirados: pero es que llego a la obra y lo primero que veo son los defectos.
Llamo a Ernesto y Xavi para que comprueben, y sí, tengo razón; están desolados pues son los últimos de los más de 800 pilares de esta obra, los situados a la entrada, los “monkoles” que como árboles protegerán del sol abrasador a los futuros pacientes. hay que derruirlos y se ponen manos a la obra junto con Dago, Georges,…Me da pena verlos porque ya son las 13.00h y se van a perder el ya tradicional partido de fútbol entre los trabajadores de Itarkin y los del actual hospital Monkole.
Mientras tanto, yo voy enseñando la obra a 4 mujeres que llevan muchos años en este país, de esas que conocen y mandan y con las que me encuentro como “pez en el agua”, y les sorprende la magnitud de los realizado hasta ahora. Ellas deberán gestionar el futuro hospital y me encanta que les encante. Aprovecho para hablarles, claro, de nuestros problemas actuales.
¡Ah! El match, “hemos ganado” 4-2 sin la ayuda de los cracks extranjeros, Xavi y Erns (que siguen derribando pilares), o quizás por eso mismo como dicen ellos.
Le pregunto a Eric, artífice de dos “but” por qué no lleva los botines que le regalé, me mira con cara compungida, dice que se los ha olvidado en casa y baja la cabeza; debe pensar que soy estúpido: ¡cómo iba él a marcar dos goles de otro modo! Y es que la mayoría juegan con los pies desnudos y no entiendo por qué no se los hacen pedazos, pues cómo corren, saltan, se tiran, ¡qué ímpetu y qué plasticidad! Eric en ataque y Fiston en defensa han sido piezas claves, y me siento orgulloso pues los dos están en plena forma, corren conmigo por las mañanas.
qué mirada, dios mío, qué mirada
La plaza pública que sirve de terreno de fútbol está cubierta de “mabelé” = tierra, no confundir con “mabele” o pechos de mujer que sirven para amamantar. Quizás por eso se parece la palabra, porque los dos nos nutren. Leche, a secas, se dice “miliki”.
Un día Xavi se hizo un lío pues queriendo presumir de lingala escribió en la pizarra de la cocina que quería leche, mabele. Al cabo de un rato, las chicas mandaron a preguntar qué quería, si tierra, si sus pechos, la leche de sus pechos o simplemente leche. Todavía se están riendo.
Mientras veo el partido me van saludando mesié yosé, mesié yosé, me preguntan por qué no juego y les respondo que no estoy preparado para esa lucha cuerpo a cuerpo.
Se me acerca mesie Yves entrenador del F.C. Saint Norbert, de varios equipos de chavales del barrio. Me pidió hace tiempo unos equipamientos, balones, botines, etc. Le dije que sí que mi amigo Enrique me había dado un dinero para ello (dinero que también quiero utilizar para las casa de los obreros y habrá que hacer como con el desayuno, estirarlo; o él me dará más pues es generoso y me quiere).
M Yves, también me pide que le de unos bloques de hormigón para estabilizar el terreno, y mabelé para reponer la tierra que se han llevado las lluvias. El caso es pedir.
Los “enriques” deben ser generosos, porque conozco otro que además de dinero para los proyectos de la Fundación, también me manda poesías preciosas, se preocupa por lo que hago, busca ayudas para lo de las casas, se va a Haití y se pone a pintar el pequeño dispensario que hicimos. ¡y pensar que cuando lo vi por primera vez no daba por él…..!
Hablando de la Fundación Kay-la, por unas u otras razones no hemos presentado las cuentas de 2004-05-06-07. Dicen que la mujer del César no sólo debe ser honesta, además debe parecerlo. ¡Qué desastre! Me van a enchironar si no arreglamos pronto este asunto.
Al final del partido nos vamos a tomar una cerveza, jugadores y animadores de Itarkin, más de 50 personas. Con una primus (3/4 litro) y sin comer, me siento ya medio mareado. Xavi, Erns, Sebas y yo nos vamos hacia Riguini pues nos ha invitado Marcelin; conduzco yo y como se trata de soportar los comentarios de todos con los que nos crucemos, pongo mi cara de duro y decido mirar con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido. Tan sólo hay un momento de duda, pasan dos tipos:¡mundele! Les miro rápidamente y me levantan el dedo gordo pulgar en señal de saludo y aceptación; les correspondo, esto funciona.
Los poco blancos que circulan por determinados barrios de esta ciudad somos un espectáculo y muchas veces nos interpelan.
Para espectáculo el que se puede contemplar en un recorrido de 5 kms, y es que no hay una sola imagen que no nos llame la atención (la lentitud del caos circulatorio lo permite), todo al mismo tiempo (personas, cosas) es especial, variopinto, caótico, asombroso, duro, tierno, sucio, cochambroso, elegante, orgulloso, divertido, rápido, lento, luminoso, oscuro.
En Kinshasa hay que ser negro para no llamar la atención, pero sobre todo para que no se note la suciedad que se te adhiere al cuerpo como una lapa. Terrible la contaminación de humos y gases.
Y de repente, en medio de ese caos, llegamos al paraíso, increíble pero cierto. Un lugar precioso, con una vegetación exuberante, ¡allí mismo! Marcelin y alex nos esperan con cervezas, chikuan y un pescado grillé delicioso. Comemos con la mano y bebemos con el corazón. No cuento más, el resto está hecho a base de pequeños detalles y confesiones que se derivan de la franqueza que produce el alcohol.
Dando tumbos y protegidos por los amigos y la oscuridad, somos conducidos al redil ya de madrugada.
(daría para una canción de Sabina)
De ahí la resaca del domingo. Por cierto, otro día para ser contado. Pero eso será….no sé si será.


A la dcha mi peluquero Gauthier, trabaja en la obra como electricista y le estoy ayudando con sus estudios. 26 años, soltero, sin compromiso.
A la izda los niños de la tierra que ya están para la pose y jm, 58 años, comprometido (ver foto de más arriba).
Kendé malamu